Archivo Médico de Camagüey 2004;8(5) ISSN 1025-0255

 

 

Hospital Clínico Quirúrgico Docente  “Amalia Simoni”.  Camagüey.

 

 

RIESGOS BIOLÓGICOS Y PSICOLÓGICOS DE INMOVILIZACIÓN EN PACIENTES GERIÁTRICOS

 

 

Dra. Lesvia Morales Obregón*;  Dra. Lisbet Núñez Rodríguez*; Dra. Lorena Torregrosa Cortiñas*

 

 

*          Especialista de I  Grado en Geriatría y Gerontología.

 

 

RESUMEN

 

Se realizó un estudio descriptivo para identificar algunos factores de riesgo, biológicos y psicológicos, de inmovilización en los pacientes ingresados en el servicio de geriatría del Hospital “Amalia Simoni” de Camagüey, de enero de 2002 a enero de 2003. La muestra estuvo constituida por los 150 pacientes que presentaron riesgo de inmovilización a los cuales se les aplicó una encuesta. El grupo de edades que predominó fue de 70-79 años y el sexo femenino; como riesgos de inmovilización predominaron los biológicos y dentro de ellos las enfermedades músculo-esqueléticas. En la evaluación de las capacidades se afectaron en mayor número las físicas, dentro de ellas las actividades instrumentadas de la vida diaria y entre los pacientes inmovilizados fueron más frecuentes las complicaciones sistémicas.

DeCS: ANCIANO; SALUD DEL ANCIANO; INMOVILIZACIÓN; FACTORES DE RIESGO

 

 

INTRODUCCIÓN

 

La vejez  se interpreta como el período de la vida en que el menoscabo de las funciones mentales y físicas se acentúa cada vez más en comparación con anteriores épocas de la existencia.  En este período hay una pérdida de la vitalidad que implica un aumento progresivo de la vulnerabilidad ante cualquier agresión externa o situación de estrés que conduce en último término a la muerte. A medida que el hombre envejece ocurre un deterioro progresivo de casi todas sus funciones biológicas, incluso en ausencia de enfermedad.1

 Dentro de los grandes síndromes geriátricos, la inmovilidad es una de las más graves consecuencias de las enfermedades que puede sufrir un anciano, constituye el conjunto de síntomas y signos que resultan de la descompensación o deterioro del equilibrio por desconexión de las funciones de relación del sistema neuromúsculoesquelético que condicionan la limitación funcional de postración y dependencia progresiva.2

La prevalencia e incidencia de los problemas de movilidad en los ancianos aumentan con la edad.  Por otro lado, la primera varía en dependencia de las circunstancias. Se estima que entre el 15 y 18 % de los mayores de 65 años tienen problemas para movilizarse por sí mismos; el 53 % de los ancianos de más de 75 años presenta dificultades para salir de casa, y el 20 % está prácticamente confinado en su domicilio.3

Las consecuencias de la inmovilidad son graves y numerosas. El reposo en cama debe reservarse para aquellas situaciones críticas en las que el riesgo inherente a mantener una actividad física sobrepasa riegos muy significativos de inmovilidad. La falta de omisión inherente a no reconocer los problemas de inmovilidad como situaciones patológicas y por lo tanto, potencialmente tratables, sólo es sobrepasada en frecuencia y severidad por el pecado de consejo que ocurre cuando familiares, amigos o profesionales de la salud recomiendan el reposo en cama como plan terapéutico para los ancianos. La inactividad prolongada o la permanencia en cama entrañan graves complicaciones locales y sistémicas que pueden ser evitadas desde la atención primaria.4

La inmovilización aparece con mayor frecuencia en la etapa geriátrica y es necesario identificar factores de riesgos biológicos y psicológicos a través del binomio del médico, la enfermera de la familia y el equipo multidisciplinario de atención gerontológico (EMAG) en la comunidad, para prevenir que estos pacientes lleguen a la discapacidad o inmovilización total y lograr un nivel de vida más sano; es por ello que se realiza esta investigación.

 

 

MÉTODO

 

Se realizó un estudio descriptivo con el objetivo de identificar algunos factores de riesgos biológicos y psicológicos de inmovilización en pacientes ingresados en el servicio de geriatría del Hospital Provincial “Amalia Simoni” de Camagüey,  desde enero de 2002 hasta enero de 2003. El universo estuvo constituido por los pacientes de 60 años o más ingresados en el servicio de geriatría durante el período analizado de los cuales se escogieron aquellos que presentaron riesgo de inmovilidad o algún grado de la misma (150), que constituyó la muestra de la investigación. Se les aplicó una encuesta la  cual se convirtió en el registro primario de la investigación, cuyas variables fueron:

Ø       Grupos de edades

Ø       Sexo

Ø       Riesgos biológicos y psicológicos

Ø       Capacidad física:

-        Índice de Katz (para medir actividad de la vida diaria no instrumentada)

-        Índice de Lawton (para medir la actividad de vida diaria instrumentada)

Ø       Capacidad psíquica:

-        Test minimental Examinations (MNT)

-        Escala de depresión geriátrica (Yessavage y Brinks)

Ø       Complicaciones locales y sistémicas

Los datos obtenidos se procesaron mediante el Programa Microstat, y se realizaron estadísticas de distribución de frecuencia.

 

 

RESULTADOS

 

En la muestra predominó el sexo femenino para un 63.33 % con respecto al masculino, y al relacionarlo con el grupo etáreo se encontró que el mayor número de pacientes afectados estaba entre 70-79 años  para un 38.66 %; el 24 % correspondió el sexo femenino (Tabla 1).

 

Tabla 1.  Relación edad-sexo

Grupos de edades

(años)

Sexo

Total

F

%

M

%

No

%

60-69

23

15.33

11

7.33

34

22.66

70-79

36

24

22

14.66

58

38.66

80-89

27

18

17

11.33

44

29.33

+ 90

9

6

5

3.33

14

9.33

TOTAL

95

63.33

55

36.65

150

100

Fuente: Registro primario

Sobre los factores de riesgo biológico ocuparon un primer lugar las enfermedades músculoesqueléticas (48 %), seguidas de las afecciones cardiovasculares (38 %), y por último, las debilitantes (32 %) dentro de las cuales se destacaron las enfermedades malignas. En la determinación de los factores de riesgo psicológico ocupó el primer lugar  la depresión (28 %) y la demencia el  segundo (12 %) (Tabla 2).

 

Tabla 2. Factores de riesgo

FACTORES DE RIESGO BIOLÓGICO

No

%

Enfermedades pulmonares

40

26.66

Enfermedades cerebrovasculares

57

38

Enfermedades neurológicas

35

23.33

Enfermedades músculoesqueléticas

72

48

Enfermedades

48

32

Enfermedades metabólicas

31

20.66

Uso de medicamentos

29

19.33

FACTORES DE RIESGO PSICOLÓGICO

No

%

Depresión

42

28

Demencia

18

12

Fuente: Registro primario

 

En relación con la  capacidad física se encontró una mayor afectación de las actividades instrumentadas para  la vida diaria  (índice de Lawton),  con un 47.9 % en relación con las actividades no  instrumentadas (Índice de Katz) con 33.9 % (Tabla 3).

Tabla 3. Evaluación de la capacidad física

Índice

Grado de capacidad funcional

No

%

Katz (AVD)

Dependencia total

25

16.6

Dependencia parcial

26

17.3

Independiente

99

66.0

Total

150

100

Lawton (AIVD)

Dependencia total

25

16.6

Dependencia parcial

47

31.3

Independiente

78

52.0

Total

150

100

Fuente: Registro primario

 

En cuanto a la evaluación de la capacidad psíquica se observó un predominio de los pacientes no deprimidos (72 %), seguidos por los afectados por depresión mayor (20.66 %), y por último, por depresión menor (7.33 %). Al evaluar la esfera cognitiva predominaron los pacientes sin deterioro cognitivo (88 %) y en el  6.66 %  de ellos fue ligero (Tabla 4).

 

Tabla 4. Evaluación de la capacidad psíquica

Esferas psíquicas

Grado de capacidad psíquica

No

%

Afectiva

Depresión menor

11

7.33

Depresión mayor

31

20.66

No deprimidos

108

72

Cognitiva

Deterioro ligero

10

6.66

Deterioro moderado

5

3.33

Deterioro severo

3

2

No deterioro

132

88

Fuente: Registro Primario

 

Dentro de las complicaciones locales predominaron  el  mareo y la  inestabilidad con un 52 %, seguida  la hipotensión ortostática con 36 %, y luego las enfermedades dermatológicas (úlceras por presión) en el 20 % de los pacientes estudiados. Dentro de las complicaciones sistémicas, las infecciones respiratorias estuvieron representadas por un 60 %, y le siguió la constipación en orden de frecuencia con 36 % (Tabla 5).

 

Tabla 5. Complicaciones locales y sistémicas

 

COMPLICACIONES LOCALES

 

No

 

%

 

       1. Estado general:

·       Atrofia de fibras musculares

4

16

·       Mareo e inestabilidad

13

52

·       Incoordinación motriz

6

24

·       Hipotensión ortostática

9

36

2. Dermatológicas:

·       Úlceras por presión

4

20

COMPLICACIONES SISTÉMICAS

No

%

·  Respiratorias

15

60

·  Tromboembolismo pulmonar

4

16

·  Constipación

9

36

·  Retención urinaria

3

12

·  Infección urinaria

5

20

·  Incontinencia

7

28

·  Osteoporosis

4

16

·  Depresión

6

24

Fuente: Registro primario

 

 

DISCUSIÓN

 

Con respecto a la caracterización de la muestra según edad y sexo los resultados coincidieron con la situación demográfica nacional e internacional. En Italia y Grecia más del  22 % de la población tiene 60 años y más, y se prevé que para el 2025 serán Italia y Japón las naciones con mayor proporción de personas mayores de 65 años.5  En todos los casos el sexo femenino predomina sobre el masculino. En países como Estados Unidos existe una proporción de 70 varones por cada 100 mujeres, cifra que disminuye a 41 varones por cada 100 mujeres a partir de los 85 años.6  Vellas7 y Ylisastigui8 encuentran  que los grupos de edades  entre 70-89 años son los que más accidentes sufren  con predominio del sexo femenino, lo que coincidió con nuestros resultados. En cuanto a la relación de la edad con la inmovilidad Miller9 plantea que ésta aumenta con la edad, lo que reafirma que el 18 % de las personas mayores de 65 años tienen problemas para moverse sin ayuda y a partir de los 75 años esta situación aumenta en más del 50 %.

La mayoría de los autores destaca que dentro de los factores de riesgo biológico la osteoartritis es la enfermedad articular más habitual y constituye  la causa más frecuente de incapacidad entre los mayores de 65 años10, lo que se correspondió  con nuestra investigación. Las limitaciones por trastorno del sistema osteomioarticular (SOMA) se igualan a las cardiovasculares7,  las cuales ocupan un segundo lugar en la muestra estudiada. Los ancianos con antecedentes de cardiopatía isquémica corren un alto riesgo de sufrir episodios discapacitantes. El no utilizar el tratamiento enérgico y adecuado en la insuficiencia cardiaca aumenta el riesgo de deterioro funcional. En cuanto a las enfermedades debilitantes provocan una pérdida de la reserva fisiológica que hace que el paciente sea más susceptible a la incapacidad, este estado de fragilidad condiciona caídas frecuentes e inmovilidad.11

 En relación con los factores de riesgos psicológicos se encontraron resultados similares a la bibliografía revisada. Martínez encuentra que un 15%  de los ancianos que viven en la comunidad presentan síntomas depresivos significativos.12 Por otra  parte Milagros13 encuentra un 30 % de deprimidos entre los institucionalizados;  para Vellas7 la depresión es significativa. Bowlby14 plantea que el 15% de las personas mayores de 65 años presentan episodios de depresión en algún momento. En el mismo informe se destaca que al menos 25% de los participantes refirieron sentimientos de tristeza y melancolía y alrededor del 20% experimentó ideas persistentes de muerte en el mismo período. Dentro de los síntomas que se describen en la depresión están la falta de interés por el ambiente social, el letargo y retraso psicomotor con tendencia al aislamiento y por consiguiente, a la inmovilización. La demencia también se cuenta como un importante factor de riesgo para otros problemas geriátricos como caídas, incontinencia e inmovilización. También se dice que la incidencia de esta enfermedad se dobla cada cinco años a partir de los 60 años y la presentan entre el 30 y 50% de los mayores de 85 años en los Estados Unidos.15

Muchos trabajos hacen referencia acerca de la evaluación de la capacidad física para la realización de las actividades de la vida diaria de los ancianos. Ylisastigui8  encuentra que un 58.5 % de los casos presenta  discapacidad  para la misma después de las caídas. Otros plantean que la velocidad de deambulación se mantiene estable hasta los 70 años para empezar a caer cerca de un 15 % por cada década  para la  marcha  habitual y de un 20 % por cada década  máxima.16 A esto se le puede agregar la prevalencia de vértigo crónico entre los ancianos. Ambas situaciones condicionan miedo que puede llevar al paciente a la inmovilización. Por otra parte, la sobreprotección familiar frente a enfermedades crónicas y algún grado de discapacidad ligera es capaz de provocar una discapacidad o agravarla.17

En relación con la evaluación de la esfera psicológica, Tabares18 reporta que la depresión mayor es menos frecuente en edades avanzadas que en edades anteriores y afecta el 3 % de los ancianos en la comunidad, al 11 % de los hospitalizados y al 12 % de los ancianos institucionalizados. Miyers et al.19 muestran síntomas depresivos en el 15 % de los ancianos de su estudio, y Blazer 20 refiere que del 1 al 2 % de sus ancianos deprimidos corresponde a la clasificación de mayores .En la esfera cognitiva predominó el deterioro ligero, pero la demencia severa trae aparejado déficit en la realización de las actividades, primeramente las instrumentadas y luego las básicas que lo conllevan a cuadros de deterioro severo por el grado de afectación y deterioro.21

Independientemente de la inestabilidad postural y la dificultad para deambular, con la edad aparecen fisiológicamente otras entidades clínicas que son responsables de su inmovilización posterior. Aparece el  vértigo el benigno de posición, que es un trastorno vestibular periférico causado por partículas de desecho del oído interno que se exacerba con  los cambios de posición. También  es frecuente encontrar la insuficiencia vertebrobasilar por la obstrucción de las arterias y por la arteriosclerosis, así como la espondilosis cervical por lesión degenerativa de la columna cervical. Todos se relacionan con el movimiento, provoca  gran miedo para  la deambulación del anciano   y  lo lleva al  estado  de  inmovilización.22,23   La  hipotensión ortostática también es un síntoma muy frecuente en  los ancianos debido a amplias variaciones de la presión arterial, los cambios de postura y se asocia frecuentemente al uso de fármacos. Para algunos estudiosos del tema se observa del 15 al 20 % de los residentes en comunidad y aumenta a un 50 % en pacientes geriátricos ingresados con enfermedad de larga duración.24 En relación con las complicaciones sistémicas encontradas en nuestro estudio, las sepsis respiratorias  se relacionan con los  cambios de la flora orofaríngeo que presentan los ancianos asociados a la inmovilidad, constituye el mecanismo patogénico para la aparición de éstas. Las infecciones respiratorias bajas representan la cuarta causa de muerte general y la primera de causa infecciosa en este grupo de edades y suele ser el evento terminal de enfermedades graves y prolongadas, se le ha denominado la amiga de los ancianos.25 Algunos autores describen el estreñimiento como la queja gastrointestinal más habitual entre las personas de edad avanzada. Otros estiman su incidencia entre un 4 y un 25 %, pero todos coinciden en que la inmovilidad absoluta o relativa parece desempeñar un papel fundamental.26

 

 

CONCLUSIONES

 

  1. Prevaleció el grupo de edades de 70-79 años y el sexo femenino.

2.        Los riesgos biológicos, dentro de ellos las enfermedades músculoesqueléticas, fueron los de mayor relevancia.

  1. La capacidad física se afectó con más frecuencia que la psíquica; las actividades instrumentadas de la vida diaria fueron las más dañadas.
  2. La presencia de complicaciones sistémicas fue más frecuente en el adulto mayor inmovilizado.

 

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REFERENCIAS  BLIBLIOGRÁFICAS

 

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Recibido: 18 de febrero de 2004.

Aceptado: 20 de mayo de 2004.

 

Dra. Lisbet Núñez Rodríguez.  Calle San Esteban # 51 e/ Lancero y Puente, Camagüey. Teléfono: 29-7710.   lisnu@finlay.cmw.sld.cu