Archivo Médico de Camagüey 2007;11(4) ISSN 1025-0255

 

 

 

Instituto Superior de Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay” Camagüey.

 

 

 

 

LA HISTORIA DE LA ANATOMÍA PATOLÓGICA UNIVERSAL Y EN CUBA CONTADA A TRAVÉS DE SUS PROTAGONISTAS

 

 

 

Dr. Boris Suárez Sori*; Dr. Luis Bastián Manso**

 

 

 

 

* Especialista de II Grado en Anatomía Patológica. Profesor Asistente.

** Especialista de II Grado en Anatomía Patológica. Profesor Auxiliar.

 

 

RESUMEN

 

Se realizó una revisión de la literatura sobre la historia de la Anatomía Patológica, que incluyó la búsqueda por INTERNET de un gran número de bibliografías que abordaran su evolución histórica, principales figuras, diferentes métodos de estudio, en el mundo y en nuestro país, con la finalidad de conocer, ampliar y contribuir a divulgar los conocimientos al respecto. Se encontró que la patología puede dividirse para su estudio en diferentes períodos, correspondiéndose con el desarrollo y la evolución del hombre a través de la historia universal, transitando por el surgimiento de la Anatomía Patológica, el advenimiento del microscopio, surgimiento de la patología celular, la patología quirúrgica, hasta llegar a los orígenes de las ciencias patológicas en Cuba y su desarrollo en el siglo XIX, XX y el período posterior a 1959. Se acompañan los textos de 11 imágenes correspondientes a los diferentes protagonistas históricos u obras de trascendencia. Resaltamos el respaldo alcanzado por la especialidad a partir del triunfo revolucionario, que ha permitido el desarrollo tecnológico de los profesionales del sector en el país, en beneficio del diagnóstico a las afecciones de los pacientes.

DeCS: PATOLOGÍA/historia

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Cuba vive una revolución en el campo de la salud, que exige una mirada profunda y ágil desde el área de la cultura general integral para poder respaldar y alinear los esfuerzos, con la visión en la más alta dirección política de la nación. Este proceso tiene la característica de estar sustentado de una revolución anterior que posicionó al país en los primeros lugares del mundo en cuanto al desarrollo de su sistema de salud y en los índices del desarrollo humano integral.

No es posible concebir el desarrollo auténtico de los profesionales de la salud pública sin un fundamento basado en una amplia cultura general integral, haciendo énfasis en la historia de la Medicina y de la Anatomía Patológica en particular, para generar conocimientos que permitan nutrirnos de lo mejor de la práctica y el conocimiento nacional e internacional.

Motivados por el desconocimiento existente de los aspectos históricos de la Anatomía Patológica, que no permiten a los estudiantes tener una visión general que integre el pasado con lo contemporáneo, con vistas a obtener nuevos conocimientos enriquecedores y que aporten a su formación como profesional, se realiza una revisión bibliográfica sobre el tema, para ganar en el conocimiento de los antecedentes históricos y evolución actual de la Anatomía Patológica hasta nuestros días.

La Patología, (del Griego pathos, que significa “sufrimiento” y logos, que significa “palabra”, es la disciplina que trata sobre las causas y mecanismos de las enfermedades humanas y surge a partir de los intereses físicos y metafísicos fundamentales, por lo tanto se puede considerar tan antigua como la propia Medicina 1. Por esta razón, la Patología es una de las ciencias médicas básicas y es vital para la comprensión de la enfermedad y así de su tratamiento apropiado. Relacionar su historia no es simplemente expresar nuestra deuda con nuestros predecesores, sino también reconocer las diferentes etapas y las vías impredecibles a través de las cuales se ha progresado en cuanto a la comprensión de las enfermedades humanas.

La variación gradual durante siglos de una interpretación divina o astrológica hasta un enfoque molecular no sólo responde a las expectativas más ambiciosas de los primeros filósofos sino también ofrece una oportunidad única para analizar dinámicamente ambos, los principales descubrimientos y los errores deductivos que han ocurrido a lo largo de este período. Este enfoque histórico también puede ser útil para facilitar una evaluación más crítica de los conceptos que han sido asimilados recientemente en la Medicina. 2,3

Es importante comprender que, al igual que la Medicina, la Patología debe su desarrollo a los descubrimientos técnicos e intelectuales de las disciplinas más cercanas tales como Anatomía, Fisiología, Física, Química, Microbiología, Inmunología, Genética y Biología celular y molecular. Por esta razón la Patología refleja estrechamente el cuerpo de conocimiento adquirido gradualmente en cada una de estas disciplinas.

 

 

DESARROLLO

 

Antecedentes

 

Las escrituras antiguas de los egipcios, sirios, chinos, indios y hebreos hacen clara referencia a la existencia de aflicciones tales como tumores, quistes, fracturas y dislocaciones en humanos y animales. Estos reportes eran puramente descriptivos. Los primeros intentos para establecer una relación causal para la enfermedad humana se encontraron en las escrituras medievales de Ibn-Sina, también conocido como Avícenna (980-1037). Estos expresaban el deseo metafísico de poner en marcha un sistema completo capaz de abarcar todas las facetas del mundo circundante, principalmente el efecto en los seres vivos que lleva a la enfermedad. En este enfoque, los episodios físicos tales como temperatura, tormentas, viento, y aire (del italiano malaria, “mal aire”) se mencionaban frecuentemente como agentes etiológicos de la enfermedad humana. 4

En el período helénico, Hipócrates (460-377 B.C.) personificaba la Medicina helénica y aún hoy día, representa el paradigma de un físico que combina la adherencia a la observación, precisión clínica, ética y creatividad. Según Hipócrates, la salud era la expresión del estado de armonía basado en un equilibrio que se lograba a través del balance de los extremos. Cualquier trastorno en este equilibrio traía consigo la enfermedad.

Más tarde, Galen (131-201 A.D.) valoró el concepto de desequilibrio y postuló que la enfermedad se originaba a partir de un desbalance entre cuatro constituyentes del humor (líquidos): sanguíneo (sangre), flemático o linfático (se consideraba el producto del cerebro), biliar (hígado), y melancólico (bilis negra del bazo). Esta teoría humoral tuvo la ventaja de ser considerablemente flexible, y ofrecía una respuesta a cualquier problema médico. Fue tan exitosa la teoría humoral o galénica que ejerció una influencia casi exclusiva durante aproximadamente 14 siglos.

El período medieval se caracterizó por la recurrencia de creencias supernaturales, el retorno de prácticas astrológicas y alquímicas, y el surgimiento de seres supernaturales tales como los duendes, diablos y brujas. La ocurrencia frecuente de epidemias diseminadas y devastadoras reforzó la creencia popular del castigo divino y así de la influencia opresora e inquisitiva de las iglesias cristianas sobre las vidas de sus devotos. En verdad, la idea de la supremacía del alma, reconocida como una propiedad divina infinita, provocó una actitud desdeñosa hacia el cuerpo y la prescripción frecuente de ejercicios de tortura. Por esta misma razón la disección anatómica del cuerpo humano era reconocida como “una violación del templo del alma” y de hecho estrictamente prohibida1.

 

Surgimiento de la Anatomía Patológica

 

El período del renacimiento surge en Italia durante los siglos XV y principios del XVI. Este período demostró gran desarrollo de la actividad intelectual y avances técnicos y económicos. La influencia dominante de este tiempo fue Leonardo da Vinci (1452-1519), un genio universal. Se dedicó él mismo a la anatomía humana e hizo dibujos de los músculos humanos, embriones y diseños de las cámaras cardíacas. Su trabajo combinaba el arte y la precisión y establecía el valor de la descripción precisa como piedra angular del enfoque científico. Cinco años antes de morir da Vinci, se destaca Vesalius 5 (1514-1564). Él realizaba disecciones anatómicas de los cuerpos de criminales ejecutados y examinaba ampliamente el esqueleto, vasos y nervios, también preparó hermosas láminas gráficas que reproducían sus hallazgos las cuales se publicaron con el nombre “De Humanis Corporis Fabrica” (1543), estas láminas representan la primera contribución científica al estudio de la anatomía humana normal.

El crédito para lanzar la anatomía mórbida (Anatomía Patológica) como una ciencia se le adscribe a Giovanni Battista Morgagni 6,7 (Fig. 1). Morgagni conocido en Padua como su “Majestad Anatómica,” dividió su tiempo entre pacientes, examen clínico, y disección anatómica. Su obra cumbre “De Sedibus et Causis Morborum per Anatomen Indagatis” 8, publicada en 1761 y basada en 700 reportes postmortem, condensó su experiencia triple y representó el primer enfoque científico y comprensivo para las enfermedades humanas. Además de Morgagni, muchos otros físicos y cirujanos europeos contemporáneos contribuyeron al surgimiento de la metodología clínico patológico y la propagación del conocimiento médico. Este método tuvo una importancia decisiva por las siguientes razones: contribuyó a la definición del término lesión una palabra que designa algún cambio anatómico característico presente en un órgano enfermo, introdujo un concepto anatómico con el objetivo de expresar síntomas en términos de lesiones, tales como úlceras, efusión, esclerosis, y enteritis y ofreció la posibilidad de construir para una enfermedad un esquema coherente que incluía causa, lesiones, síntomas, y resultado, fundamentalmente una unidad clínico patológico o mejor dicho, una “enfermedad”.

 

 

Fig. 1. Giovanni Battista Morgagni (1682-1777). Tomado de: National Library of Medicine. History of Medicine. Images from the History of Medicine

 

 

Desarrollo de la metodología clínico patológica.

 

La actividad intelectual intensa y aún desordenada que acompañó y siguió a la Revolución francesa introdujo conceptos revolucionarios en la comprensión de las enfermedades humanas. Sin el beneficio del examen microscópico, Marie Francois Xavier Bichat (Fig. 2), usando sólo agua, álcalis, y maceración transmitió la idea de que los órganos estaban compuestos por un número limitado de materiales de construcción o tejidos y postuló proféticamente que la anatomía mórbida podía ser dividida en dos partes:

1- Alteraciones sistémicas limitadas a uno o más tejidos (patología general)

2- Cambios localizados en un órgano (patología especial)

 

 

Fig. 2. Marie Francois Xavier Bichat (1771-1802). Tomado de: National Library of Medicine. History of Medicine. Images from the History of Medicine.

 

 

Sin embargo, este período fue dominado evidentemente por la personalidad de René Laënnec (Fig. 3). Él fue esencialmente un practicante general que deseaba conocer la naturaleza de las enfermedades que afligían a sus pacientes. Mucho antes del advenimiento del microscopio y la noción de la existencia de los microorganismos, él suponía que las variadas formas de lesiones pulmonares, tan diversas como los tubérculos, lesiones miliares, nódulos caseosos, y efusiones pleurales podrían representar diferentes expresiones de la misma enfermedad, la cual llamó “tuberculosis” sobre la base de la similitud con los tubérculos de la papa.

 

Fig. 3. René Laënnec (1781-1826). Tomado de: National Library of Medicine. History of Medicine. Images from the History of Medicine.

 

 

Matthew Baillie7,9(1761-1823), constituye el principal investigador inglés, es el autor del primer libro comprensivo de Anatomía Patológica publicado en el Reino Unido. Luego, a mediados y segunda mitad del siglo XIX, la Escuela Británica de Patología con hombres tales como Thomas Hodgkin (Fig. 4), Richard Bright, Thomas Addison, James Pager, y Joseph Lister floreció y se extendió.

 

 

Fig. 4. Thomas Hodgkin. Patólogo británico. Tomado de: National Library of Medicine. History of Medicine. Images from the History of Medicine.

 

 

 

Fue en los países de habla alemana que la anatomía mórbida alcanzó su apogeo. El líder fue Carl von Rokitansky10 (1804-1878), un patólogo autodidacta, que contrario a sus antecesores, trabajaba solamente con los exámenes postmortem realizados en la morgue central de Viena. Se dice que él llevó a cabo personalmente más de 30,000 autopsias durante su vida científica.

 

 

El advenimiento del microscopio y el surgimiento de la Patología Celular

 

Aunque las capacidades de magnificación de los lentes habían hecho posible las destalladas descripciones del bazo, superficies epiteliales, glomérulos renales y la red capilar por el gran patólogo anatomista Marcello Malpighi 11 (1624-1694), la amplia utilización del microscopio se efectuó sólo en la segunda mitad del siglo XIX. La combinación de dos lentes con un condensador de luz, inventado por el físico Alemán Ernst Abbe (1868), permitió el examen de inmersión y mayor magnificación.

El crédito para iniciar el estudio de los cambios patológicos de la célula y reconocer la histopatología y citopatología como métodos fundamentales de investigación le corresponde directamente al patólogo alemán Rudolph Virchow (Fig. 5). Al trabajar con la hipótesis “omnis cellula e cellula” (cada célula se deriva de otra célula), Virchow demostró que una variedad de modificaciones patológicas groseras podrían ser reducidas a cambios celulares básicos. Postuló que las proliferaciones neoplásicas tomaban su origen y características de las contrapartidas tisulares y celulares en organismos embrionarios o normales, de este modo inauguró el método histogenético para la clasificación de los tumores. Publicó su obra maestra “Die Cellularpathologie in ihrer Begründung auf physiologische und pathologische Gewebelehre” 12 en 1859 en Berlín. Hoy día, él es considerado el pionero de la histopatología y el padre de la patología moderna.

 

 

 

 

Fig. 5. Rudolph Virchow (1821-1905). Considerado el padre de la patología moderna. Tomado de: National Library of Medicine. History of Medicine. Images from the History of Medicine.

 

 

La Patología Quirúrgica

 

Cuando se reconoció que los patólogos eran capaces de anticipar los hallazgos postmortem y dar diagnósticos confiables solamente con el examen de los cambios histológicos presentes en las muestras de los tejidos vivos, se procedió a la biopsia quirúrgica y al surgimiento de la disciplina de la patología quirúrgica 13. Más que una ciencia descriptiva, retrospectiva, y académica la patología se estaba convirtiendo en una disciplina práctica y prospectiva.

Aunque los cirujanos Carl Ruge y Johann Veit en los años 1870 en Berlín y Friedrich August von Esmarck en Kiel introdujeron la biopsia quirúrgica como una herramienta esencial del diagnóstico, el surgimiento y desarrollo de la patología quirúrgica como una disciplina era fundamentalmente el trabajo de los patólogos americanos Francis Delafield (1841-1915), William Henry Welch (1850-1934), James Swing (1866-1943), Arthur Purdy Scout (1885-1967), y Lauren Ackerman (Fig. 6).

 

Fig. 6. Lauren Ackerman (1905-1993). Patólogo norteamericano. Tomado de: National Library of Medicine. History of Medicine. Images from the History of Medicine

 

 

El desarrollo de los procedimientos de la sección congelada, popularizada en 1895 por el patólogo canadiense Thomas Stephen Cullen14, hizo posible un diagnóstico rápido casi instantáneo durante la cirugía que estableció firmemente el departamento de patología próximo al salón de operaciones.

Más adelante se desarrollaron las técnicas de la citología exfoliativa, por cepillado, raspado y aspiración, con el objetivo de detectar células malignas. Inaugurada en 1927 por el rumano, Victor Babés, la práctica de la citología exfoliativa se desarrolló y popularizó por un anatomista americano de descendencia griega, George Papanicolaou (Fig. 7). De hecho, la citopatología es hoy día reconocida como una subespecialidad distintiva de la Patología.

 

Fig.7. George Papanicolaou. Tomado de: National Library of Medicine. History of Medicine. Images from the History of Medicine.

 

 

Orígenes de las ciencias patológicas en Cuba y su desarrollo en el siglo XIX.

 

En nuestro país se conoce la práctica de la autopsia por primera vez cuando en 1762, se desató una epidemia de fiebre amarilla, llamada vulgarmente “vómito negro” que causó numerosas muertes, sin embargo, la referencia escrita de la primera autopsia se atribuye al Dr. Tomás Romay Chacón, quien en 1797 publicó una disertación donde describe con rigor científico la autopsia realizada a un paciente fallecido de esta enfermedad en la epidemia de 1794. En su capítulo II, Descripción del vómito negro, aparece el primer informe de una autopsia hecha en Cuba 15.

El Dr. Tomás Romay Chacón (Fig. 8) quien se considera el padre de la Medicina Científica Cubana 16,17, opinó sobre la autopsia en un artículo científico publicado en 1793: “el cadáver del hombre el inmenso libro que con voces inefables, pero demasiado enérgicas, les manifiesta en cada página que rasga la diestra mano del anatómico el origen, los progresos y los efectos de la enfermedades. La inspección de una sola víscera les enseña más fisiología y patología que los difusos volúmenes de Enríquez, Maroja y Bravo”.

 

 

 

 

Fig. 8. El doctor Tomás Romay Chacón (1764-1849), quien con toda justicia ha sido considerado el Hipócrates cubano. Tomado de: Cuaderno de Historia No. 84, 1998. El profesor Zoilo Marinello Vidaurreta y las ciencias patológicas en Cuba.

 

 

Dichas prácticas se continuaron por lo menos en La Habana, en las siguientes décadas del siglo XIX. Los doctores Nicolás J. Gutiérrez Hernández y Agustín Encinoso de Abreu y Reyes Gavilán, estudiaron la primera epidemia de cólera sufrida en 1833. En 1843 publicaron la Monografía histórica del cólera morbo en La Habana, en la cual incluyen, junto al estudio clínico de los enfermos, las descripciones anatomopatológicas de los órganos de los fallecidos 18.

En 1880 ocurre un hecho de gran importancia para el desarrollo de las ciencias patológicas en Cuba y fue que en el plan de estudios puesto en vigor ese año se incluyó, en el séptimo de la carrera o período del doctorado, la asignatura Ampliación de la Histología Normal y Patológica y se le encargó su impartición al Dr. Felipe F. Rodríguez Rodríguez, verdaderamente el primer patólogo cubano.

El Dr. Rodríguez Rodríguez, que desde 1870 desempeñaba la cátedra de Anatomía General e Histología, fundó en La Habana en 1877 el primer laboratorio de análisis clínicos donde contó con un microscopio que había traído de París 19.

Para dar una idea de la importancia que se le daba a lo histórico y conceptual en la enseñanza de la Anatomía Patológica en esta época es de señalar que el programa de la asignatura en 1881, en sus primeras conferencias abarcaba: "Definición de la Anatomía Patológica. Su importancia y ventajas que reporta a la Medicina. Historia de la Anatomía Patológica. Creación de ella por el Asclepíades. Sus progresos en Egipto. Trabajos de Herófilo y Erasistrato. Trabajos de Celso, Areteo y Galeno. Progresos de la Anatomía Patológica en la Edad Media. Época del Renacimiento. Eminencias científicas que la perfeccionaron. Fuentes de la Anatomía Patológica. Progresos que ha dado a las Ciencias Médicas y a la Anatomía General el uso del microscopio. División de la Anatomía Patológica en general y especial. Subdivisión de la especial en Histología Patológica y Anatomía Patológica Topográfica. La microscopía y la química patológicas. Base de la clasificación que se debe adoptar para la agrupación de las alteraciones morbosas. Método de Andral. Diferencia del Cruveilhier" 20,21.

Otro hecho de extraordinaria importancia en el desarrollo de la Anatomía e Histología Patológicas en Cuba lo constituyó, indiscutiblemente, la fundación el 8 de mayo de 1887 del Laboratorio Histo-Bacteriológico e Instituto Anti-rábico de la Crónica Médico Quirúrgica de La Habana, por el doctor Juan Santos Fernández Hernández, en parte de la antigua Quinta de Toca, de su propiedad, situada en la actual avenida Salvador Allende.

Allí se formaron los primeros patólogos de Cuba y entre ellos su principal figura el doctor Julio San Martín y Carriere (Fig. 9), que publicó en 1888 su notable Tratado Elemental de Técnica Histológica, que según el sabio bibliógrafo Carlos M. Trelles Govín es el primer libro de su clase escrito en castellano y que fue texto en la Universidad de Buenos Aires 22.

 

 

Dr. Julio San Martín Carriere (1854-1905)

Fig. 9. Dr. Julio San Martín Carriere (1854-1905). Tomado de: Cuaderno de Historia No. 84, 1998. El profesor Zoilo Marinello Vidaurreta y las ciencias patológicas en Cuba.

 

 

Juan Guiteras (1852-1925) uno de los primeros patólogos cubanos destacado como tal, realizó los estudio de Medicina en Pennsylvania, EUA, donde ejerció como profesor de Patología Médica, plaza a la que renunció para venir a trabajar a Cuba donde, entre otras tareas, se destacó al realizar los estudios histopatológicos de los pacientes de fiebre amarilla que permitieron a Finlay profundizar en el estudio de esta enfermedad.

Carlos J. Finlay (1833-1915) nuestro paradigma como médico y científico.23 Descubridor del agente causal de la fiebre amarilla y profundo conocedor de esta enfermedad, de su patogenia, prevención y erradicación; méritos incuestionables que aún hoy se le pretenden desconocer en la literatura médica norteamericana incluyendo el libro de texto de Robbins, se apoyó en la práctica sistemática de la autopsia para alcanzar el amplio dominio de las características de la fiebre amarilla que permitieron su erradicación en Cuba y en el mundo.

 

Las ciencias patológicas en Cuba en el siglo XX.

 

El plan de estudios de 1899, llevó al frente de la cátedra de Histología e Histoquímica y Anatomía e Histología Patológicas al doctor San Martín Carriere. Este eminente profesor llegó a escribir el primer texto cubano sobre la materia de su cátedra, parte del cual llevó a sus alumnos en forma de cuadernillos con el título de Lecciones de Histología Normal y Patológica, pero su prematura muerte ocurrida en La Habana el 18 de enero de 1905 impidió su publicación total e ilustrada.

En 1923 se dividió la cátedra en dos: Histología Normal, impartida en primer año y Anatomía e Histología Patológicas, en tercero. Al frente de esta última ascendió el antiguo profesor auxiliar Dr. José E. Casuso y Oltra, notable cirujano general, quien logró por ley del Congreso de la República que se creara el 24 de junio de 1924 el Instituto del Radium "Juan Bruno Zayas" o Centro Anticanceroso del Hospital Nuestra Señora de las Mercedes, aclarándose en la ley de su creación que el director del mismo lo sería el profesor titular, jefe de la cátedra de Anatomía e Histología Patológicas. 24

A la muerte del doctor Casuso y Oltra el 19 de septiembre de 1928, después de casi cinco años de notable labor en la aplicación de radium en el instituto por él creado, asciende a profesor titular jefe de la cátedra y director del instituto la más brillante figura de las ciencias patológicas en Cuba en las siguientes tres décadas, el Dr. Nicolás Puente Duany, autor de seis libros, siete monografías, cuatro folletos docentes y 266 artículos científicos en publicaciones nacionales y extranjeras. 25

El Dr. Nicolás Puente Duany, en 1929 escribió un libro de Técnicas de Autopsias 26 (Fig. 10) que aún utilizan nuestros tanatólogos, después que en 1951 se imprimiera la 5ta edición.

 

Fig. 10. Portada de la tercera edición del libro Técnica de Autopsias e Histopatológicas, que tuvo cinco ediciones hasta 1951, del Dr. Nicolás Puente Duany. Foto del texto original.

 

 

El 7 de marzo de 1928, por decreto presidencial se creó el Instituto del cáncer de La Habana, que fue inaugurado oficialmente un año después, el 19 de mayo de 1929 en un edificio construido para él en terrenos del Hospital General “Calixto García”. El director fue el profesor Emilio Martínez27, quien estuvo estrechamente ligado a la institución que tanto había ayudado a fundar y que tanto amaba, hasta el día antes de su muerte, el 8 de diciembre de 1948, a la avanzada edad de 84 años.

El Dr. Zoilo Marinello Vidaurreta presentó su curriculum ante la Comisión Permanente de Adscripción, que elevó su propuesta favorable a la Junta de Gobierno de la Facultad de Medicina y fue aprobada en sesión del 27 de abril de 1944, para ingresar en esa fecha en la carrera profesoral como adscrito a la cátedra de Anatomía e Histología Patológicas. Un año después, en 1945, marcha a los EUA donde en el Memorial Cáncer de New York, prestigiosa institución en el estudio del cáncer, muy recomendada por el profesor Emilio Martínez, realiza los dos años de residencia para especializarse en Oncología. A su regreso a La Habana continúa su labor docente, ahora como instructor de la misma cátedra y dos años más tarde el claustro de la Facultad de Medicina, en sesión ordinaria de 8 de febrero de 1949, le otorgó certificado de aptitud como instructor, para continuar desde entonces como asociado en la cátedra regenteada por su maestro el profesor Nicolás Puente Duany.

 

Período posterior a 1959.

En 1958 ejercían como patólogos 28 profesionales, casi todos de formación autodidacta, pues no existía un sistema de especialización estructurado en el país. El personal técnico estaba formado por 22 trabajadores, también de origen empírico, pues no había cursos organizados para su formación. Tal es la situación que heredan estos tres profesores al asumir los puestos abandonados por los desertores.

La especialidad de Anatomía Patológica antes de 1959 tenía un desarrollo muy limitado en el país, reflejando la estructura y funcionamiento deficientes del organismo al que correspondía la atención de la salud pública en esta etapa. Existían en todo el país trece departamentos o laboratorios de Anatomía Patológica, diez en La Habana y uno en cada una de las capitales de las provincias de Villa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba. La mayoría de estos departamentos se crearon en los hospitales construidos entre 1920 y 1950. El más antiguo de todos es el departamento de Anatomía Patológica del Hospital "Calixto García" con sede en el Pabellón Gordon de dicha institución, que data de finales del siglo XIX.

A partir de 1959 con la estructuración y desarrollo de un Sistema Nacional de Salud, la Anatomía Patológica comenzó a ser valorada como una actividad médica importante en el trabajo hospitalario y también en la labor docente en sus diferentes niveles.

El 13 de septiembre de 1960 son nombrados para cubrir plazas vacantes como profesores los doctores Zoilo Marinello, Hilario Gómez Barry e Israel Borrajero Martínez, tres de los grandes maestros de las ciencias patológicas en Cuba durante el período revolucionario. El Dr. Hilario Gómez Barry (Fig. 11) fue el autor del primer libro de texto de la especialidad, en el período revolucionario, para alumnos de Medicina, cuando se desempeñaba como profesor del departamento de Ciencias Patológicas de la escuela de Medicina de la Universidad de la Habana y Jefe del departamento de Anatomía Patológica del Hospital Docente “Calixto García” en el año 1969. El Dr. Israel Borrajero Martínez dirige la especialidad en nuestro país hace más de 40 años, es miembro de varias sociedades científicas y fue presidente de la Sociedad Latinoamericana de Anatomía Patológica.

 

Fig. 11. Portada del primer libro de texto de la especialidad, para alumnos de Medicina, escrito por el Dr. Hilario Gómez Barry en el año 1969. Foto del texto original.

 

 

El trabajo de la especialidad creció extraordinariamente con la creación de nuevos departamentos y hospitales en este periodo. En la actividad quirúrgica se estableció a nivel nacional el estudio anatomopatológico sistemático de todo órgano o tejido extirpado para su confirmación diagnóstica y pronóstico. Con este fin se constituyeron los Comités de Evaluación de Intervenciones Quirúrgicas formados por patólogos y cirujanos, quienes realizan la evaluación de cada intervención quirúrgica. De igual forma se estableció el estudio sistemático de las biopsias en cortes por congelación, para cada intervención quirúrgica que lo requiera, en todos los hospitales con departamento de Anatomía Patológica.

El trabajo citológico creció extraordinariamente con el establecimiento en 1967 del Programa Nacional para la Detección Precoz del Cáncer cervicouterino.

Por resolución del MINSAP se inició oficialmente en La Habana a partir de 1962 la especialización en Anatomía Patológica, con un programa inicial de tres años de duración. A partir de 1986 se concluyó el nuevo programa de la residencia de cuatro años de duración, al que se incorporaron nuevos contenidos y que aún se encuentra vigente en todo el país.

En 1969 se constituyó oficialmente el Grupo Nacional de Anatomía Patológica. Su función consiste en asesorar al MINSAP con relación al trabajo anatomopatológico. Este grupo ha propiciado el intercambio de ideas y experiencias entre los patólogos a través de actividades científicas. Se crearon los Grupos Provinciales y las Secciones de Patología Pediátrica y Biología Molecular.

En 1985 se crea el Centro Nacional de Referencia de Anatomía Patológica como una necesidad del desarrollo cualitativo de la especialidad. Uno de sus objetivos principales es el de servir de centro de consultas para cualquier patólogo del país, independientemente de su ubicación o nivel de calificación. Además, el centro constituye un sitio ideal para el adiestramiento de personal médico y técnico en las modernas técnicas de la especialidad, y un vehículo para la extensión de esas tecnologías al resto de los hospitales y provincias del país.

El trabajo de la Anatomía Patológica en estos años ha tenido un impacto significativo en la atención médica y la docencia a todos los niveles y en muchos trabajos científicos de investigación. Los bajos índices de mortalidad pediátrica, perinatal o materna en el país, tienen un elemento importante del rigor con que se hacen los estudios y correlación postmorten en más de un 90 % de los fallecidos en esta rama. La cirugía de todo tipo, la oncología, la ginecología y casi todas las especialidades quirúrgicas, han tenido en la patología un apoyo permanente y una participación constante y todo un alcance nacional. 28

Actualmente, a pesar de que por problemas económicos no contamos con todos los adelantos de la ciencia para aplicarlos al diagnóstico, nuestros patólogos aprovechan todas las oportunidades para superarse teóricamente, tal como las listas de discusión, la transmisión y diagnóstico de imágenes y los congresos virtuales.

En el futuro se plantea extender y perfeccionar los métodos histopatológicos en la patología quirúrgica y autópsica e informatizar todo el trabajo de la especialidad, así como desarrollar y aplicar la telepatología a nivel nacional e internacional.

 

 

ABSTRACT

 

A review of the literature about  the history of the Pathologic Anatomy, was carried out, that included the search by INTERNET of a great number of bibliographies that approach its historical evolution, main figures, different study methods in the world and in our country, with the purpose to know, to further and to contribute to make public the knowledge on the matter. It was found that pathology may be divided for its study in different periods, which correspond with the development and man evolution through the universal history, traveling for the arise of the Pathologic Anatomy, the arrival of the microscope, the arise of the cellular and surgical pathology, until to arrive at the origins of the pathological sciences in Cuba and its development in the XIX, XX centuries, and in the period after 1959. The texts of 11 images pertaining to different historical protagonists or significance works are accompanied. We stand out the support reached by the specialty departing from the revolutionary triumph, that has permitted the technological development of the professionals of the sector in the country, for the benefit of the diagnosis to the affections of patients

DeCS: PATHOLOGY/history

 

 

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Recibido: 16 de julio de 2007

Aceptado: 28 de julio de 2007.

 

Dr. Boris Suárez Sori. Calle Andrés Sánchez # 164. Reparto “La Vigía”.Camagüey. CP 70100.

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